Merece la pena leer este artículo de Mario vargas Llosa sobre la excepción cultural, tan utilizada en nuestro país para regular el mercado audiovisual adjudicando contratos y subvenciones a los amigos del poder. Mediante el mal uso de esta idea se burla con mayor o menor descaro la ley distribuyendo lo que no son más que contratos de servicios entre empresas elegidas con la intención de regular los mercados y repartir la riqueza entre quienes se prestan a colaborar en la tarea. Todo un disparate desde el punto de vista de las leyes del libre mercado y una burla descarada a un sistema que presume de ser democrático.
Dos son los argumentos principales que utilizan los defensores de la excepción cultural, a saber:
A) Que los bienes y productos culturales son distintos a los otros bienes y productos industriales y comerciales y que por lo mismo no pueden ser librados, como estos últimos, a las fuerzas del mercado -a la ley de la oferta y la demanda-, porque, si lo son, los productos bastardos, inauténticos, chabacanos y vulgares terminan desplazando en la opinión pública…..Leer más
